miércoles, 26 de noviembre de 2008

La plaça del Diamant

Hace tiempo que me hablaban de este libro: La plaça del Diamant de Mercè Rodoreda. Y como últimamente me ha dado por estudiar valenciano y vi este libro en la biblioteca, al fin he tenido ocasión de leerlo.

La verdad es que no es para nada como lo imaginaba, pero aún así me ha encantado. Es la historia de una mujer, Natàlia, también llamada Colometa (palomita), a lo largo de toda su juventud, durante los años de la República y la guerra civil. Natàlia es una mujer normal y corriente, de la época, que acepta con resignación todos los acontecimientos que le impone la vida: su matrimonio con un hombre dominante, las órdenes de su marido, la llegada de la guerra y sus trágicas consecuencias. Aunque se va haciendo más fuerte a medida que avanza la novela, porque la vida la endurece.

Es una novela muy conmovedora, porque además cuenta una historia muy real, la historia de muchas mujeres durante la guerra civil. El libro ha sido traducido al castellano y a muchas lenguas más, así que no hay excusas para no leerlo. Y la verdad es que se lee enseguida: yo me lo leí en tres días porque no podía parar de leer, necesitaba saber lo que iba a pasar y me costaba irme a dormir y dejar el libro. Hacía tiempo que no me pasaba esto con un libro.

También hay una película y una adaptación teatral. Me seguiré informando pero entre película, obra de teatro y libro siempre me quedo con el libro.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Le voyage dans la lune


El viaje a la luna, dirigida por Georges Méliès, es una película muda francesa de 1902, de ciencia ficción. Es un corto de unos ocho minutos.

Trata de un grupo de científicos que se reúnen y deciden hacer un viaje a la luna. Allí descubrirán un mundo diferente, con setas gigantes y los peculiares selenitas.

Siempre me había intrigado la famosa imagen de la cara de la luna con un cohete en el ojo y, ojeando un libro sobre grandes películas de todos los tiempos, descubrí ésta. Nunca había visto una película tan antigua y la verdad es que, para la época, está muy bien hecha, los efectos especiales están mejor logrados que en muchas películas más recientes y no hay que olvidar que el hombre aún no había llegado a la luna, por lo tanto, no sabían lo que allí había, y la visión de Méliès me parece muy imaginativa, aunque por lo que he visto, se ha inspirado en dos obras que no he leído: De la Tierra a la Luna de Jules Verne y The first men in the moon de H.G. Wells.

Aquí dejo la película para quien quiera verla. Está narrada en francés pero se entiende perfectamente sin la narración.


domingo, 23 de noviembre de 2008

Odio a Peter Griffin


Hace unos meses empecé a ver esa serie de la que tanto me hablaban y que supuestamente era tan divertida y tan genial: Padre de familia. Como por regla general, no veo la tele, es cierto que voy con retraso en ciertas series y ésta no la había visto nunca.

Al principio tiene su gracia, pero la verdad es que pronto se vuelve cansina. Sólo voy por la segunda temporada, los capítulos finales, y he de decir que a cada capítulo que veo, crece más mi odio hacia Peter Griffin. Es un padre de familia a lo Homer Simpson: gordo, tonto, vago y cerdo. También le gusta la cerveza como a Homer, y al final siempre consigue demostrar que quiere mucho a su familia. Pero ahí acaban las similitudes. Peter es muy irritante, en ocasiones tengo ganas de pegarle, a pesar de que solo sea un dibujo animado, y me pregunto cómo su mujer le aguanta, porque Lois es una mujer muy inteligente y sensible. No sé a quien odio más, si a Peter Griffin o a Stan Smith (American Dad).

Ejemplos de la estupidez de Peter son SU RISA TONTA. Cada vez que la oigo me entran instintos asesinos. Pero lo que más odio es cuando pasa más de cinco minutos del capítulo haciendo algo sin ningún interés, como por ejemplo pegarse con un pollo, retorcerse de dolor por haberse torcido el tobillo, tirarse un pedo (ese momento fue simplemente asqueroso), REIRSE... Odio todas las tonterías que hace Peter Griffin y la verdad es que pocas veces me hacen gracia.

También odio la voz de Chris Griffin, pero supongo que eso es cosa del doblaje. Ni siquiera me gusta el personaje de Stewie, que tantos adeptos tiene. Así que de esa serie sólo salvo a Brian, Lois y algunas veces Meg.

¿Y por qué sigo viendo la serie? Pues porque soy adicta.

sábado, 22 de noviembre de 2008

He roto la maldición

Después de tantos años, al fin he conseguido presentarme a un examen de Historia Contemporánea de España. Era sólo una parte, un diez por cien de la nota, y tampoco es que haya salido excesivamente bien, pero es un primer paso y lo que cuenta es que hoy, al fin, he sabido que soy capaz de hacerlo.

Próxima parada en febrero...

martes, 18 de noviembre de 2008

These days

Estos últimos días, me han ocurrido algunos hechos curiosos que, aunque no sean tan interesantes como para dedicarles una entrada completa, sí lo son lo suficiente como para agruparlos en una. Quiero aclarar que no, mi vida no es interesante, y estas tonterías que voy a contar no lo son, pero me han llamado la atención e incluso algunas me han dado algo que pensar.

Hecho curioso número uno. El sábado, a eso de las 7.45 de la mañana, el sonido del timbre de casa me saca de un profundo sueño. Y no el de abajo, que a veces ocurre que gente borracha volviendo de fiesta se dedique a llamar a los timbres (he visto hacerlo, y yo misma, hace bastantes años, lo he hecho). No, era el timbre de arriba, de la puerta. Por supuesto, medio dormida aún, lo único que se me ocurrió pensar era que la que llamaba era mi madre (tengo una extraña obsesión con ese tema, de la que tal vez hable en otra ocasión), y esperé a ver si volvían a llamar. No lo hicieron, pero mi curiosidad era grande, así que sin hacer ruido para que la persona no me oyera, me acerqué a la mirilla y, al no llevar gafas, no puedo dar demasiados detalles, pero lo que vi fue un hombre que no conocía de nada llamar a la puerta de mis vecinos de enfrente que por supuesto tampoco abrieron. Acto seguido, llamó al ascensor y se fue. Como véis, nada del otro mundo pero yo me pregunto, ¿qué clase de gente se dedica a llamar a casa de la gente a esas horas? Gente loca, sin lugar a dudas. La gente de mi entorno me ha sugerido testigos de Jehová, pero no tenía pinta (pero tengo anécdotas sobre éstos para un próximo post). También se me puede acusar de no interesarme por el prójimo ya que tal vez ese hombre tuviera problemas y necesitara ayuda. Pero un dato: soy una mujer, relativamente indefensa y viviendo completamente sola, no creo que sea lo normal abrir la puerta a un hombre desconocido a las 7.45 de la mañana.

Hecho curioso número dos. Esta tarde, volvía a casa después de clase, y al entrar en la autovía de repente, el tráfico queda completamente detenido. Los coches empiezan a avanzar, pero muy, muy lentos. A lo lejos, veo luces de un furgón de policía, indicando supongo que un accidente, y pienso: "vaya, qué mala suerte, me tiene que tocar justo ahora". Y mientras voy avanzando, cada vez más lento, me voy dando cuenta de que el accidente no ha tenido lugar en mi lado de la autovía sino en el lado de la entrada a Valencia. Y que el tráfico estaba detenido porque los coches se paraban a mirar!! Pero vamos a ver, ¿por qué la gente es así? ¿La gente no tiene vida? ¿No tiene casa? ¿Tan interesante es mirar un accidente de coche? Ni siquiera se veía el accidente, sólo el furgón de policía atravesado. Una vez pasado ese punto del trayecto, llegar hasta mi casa ha sido rapidísimo. Esta historia tal vez parece completamente absurda, pero a mí me choca que la gente, a riesgo de provocar un accidente, decida pararse en mitad de la autovía para contemplar lo que está pasando en el otro lado.

Hecho curioso número tres. Esta noche, tumbada en la cama con el ordenador y la manta, veo un movimiento sospechoso y me doy cuenta de que una asquerosa ARAÑA se pasea por la manta como si nada. No es que me den miedo las arañas, ni siquiera me dan particularmente asco, pero ésta era bastante grande, y la verdad es que me pareció indignante verla pasear con tanta tranquilidad casi encima de mí. Yo nunca mato un bicho porque me da asco, pero he intentado matar a la araña, aunque se me ha escapado. Al menos no era una cucaracha, porque entonces creo que hubiera pegado un grito y me hubiera ido corriendo a dormir a casa de mi tío.

Hecho curioso número cuatro. Me he vuelto completamente sociópata. Quiero decir, no sociópata en el sentido patológico y asesino, sino lo que podríamos calificar "con ligeras tendencias sociópatas". A veces tengo periodos en que la gente, en general, me saca de quicio, en que no soporto la compañía de nadie, todo el mundo me parece irritante. Pues bien, estos últimos días me pasa eso, pero más intensamente que de costumbre. Empiezo a hablar con gente porque me caen bien y en las primeras frases ya me doy cuenta de que no me apetece hablar. Esto me ha pasado hoy en el messenger, prácticamente con todos los que he hablado, incluso con él, con el que he acabado teniendo una discusión de lo más tonta. De hecho, en la comida ha sido cuando me ha dado este apelativo cariñoso de "sociópata". De todas formas, lo más bonito que le he dicho hoy ha sido "Te odio". Y lo peor es que en ese momento lo sentía. Preocupante.

Hecho curioso número cinco. Como ya comenté, estoy viendo Embrujadas. Pues bien, anoche acabé por fin con la cuarta temporada que, a pesar de no tener a Prue, es la mejor (de momento), por toda la historia de Phoebe y Cole. Aunque eso sí, a veces se flipan un poco, como con el feto demoníaco de Phoebe. En uno de los capítulos de anoche, Phoebe tiene un sueño en el que da a luz estando embarazada de dos meses, y el niño sale perfectamente formado. Pues me debió de impactar porque anoche soñé que de repente yo tenía una niña recién nacida y preciosa, y que tenía que llamar a mi madre porque ella ni siquiera había sabido que yo estaba embarazada. Pero en los sueños, a veces la lógica funciona, y la mía me decía: "La última vez que vi a mi madre fue en agosto y no estaba embarazada, ¿cómo es posible que en noviembre tenga ya una niña?" Quitando eso fue un sueño bastante bonito, aunque del todo irreal.

Hecho curioso número séis. El último y más tonto de todos. Para combatir mi depresión-barra-psicopatía, he decidido irme a Mercadona y siguiendo el consejo de una de las amigas a las que me cuesta soportar estos días (soy una horrible persona, lo sé, espero que se me pase), he comprado una cosa que está buenísima y que no conocía: Bokawa, un nuevo producto de Nocilla (el enlace es para que todos corráis a comprarlo como hice yo en cuanto esta chica me lo envió). La verdad, no me ha suavizado el carácter, pero valía la pena probarlo.

Y bueno, creo que ya está. Si tengo más anécdotas que contar las iré reuniendo en un próximo post. La verdad es que me ha quedado más largo de lo que pretendía, pero ya compensaré con un post corto la próxima vez.

lunes, 17 de noviembre de 2008

El niño con el pijama de rayas

Aprovechando que acabo de terminar de leer el libro, hablaré también de la película, que vi hace un tiempo.

El libro, de John Boyne, habla de Bruno, un niño de nueve años que se ve obligado a dejar su casa de Berlín para trasladarse con sus padres y su hermana a una casa de campo cerca de Auschwitz, ya que su padre es ascendido a comandante y tiene que encargarse del campo de concentración. La historia, aunque narrada en tercera persona, se ve desde el punto de vista de Bruno, un punto de vista inocente: aunque en el libro no se nos diga claramente lo que está pasando, ya que el niño no lo entendía, nosotros lo entendemos perfectamente. A lo largo del tiempo que pasa allí, Bruno descubre a un niño judío de su edad encerrado en Auschwitz ("el niño del pijama de rayas") y los dos inician una gran amistad, aunque separados por una barrera.

La película, dirigida por Mark Herman, está bastante lograda. Muestra más dramatismo que el libro, pero por lo demás es bastante fiel a éste. No sé si aconsejaría leer el libro o ver la película primero, porque no es uno de estos casos en que la película te estropea toda la historia. En mi caso me han gustado los dos, aunque tengo una ligera preferencia por el libro (siempre tengo preferencia por los libros), y sobre todo esa última frase tan acertada.

Ya es la segunda entrada sobre un tema relacionado con la Segunda Guerra Mundial, y no es que tenga especial predilección por ese tema sino que ha dado la casualidad de que me he leído esos dos libros seguidos. Además de que es un tema sobre el que siempre se está escribiendo. Aún no sé cuál va a ser mi próximo libro, quitando La casa de los espíritus. De momento, tengo mis libros de clase y un libro de cuentos que me han mandado en clase de Valenciano y del que tal vez hable algún día.

sábado, 15 de noviembre de 2008

No tengo constancia

Pero a seis días del examen, y un sábado por la mañana, estoy en la biblioteca... (aunque ya véis lo que estoy haciendo).

El viernes tengo examen de mi némesis, contará un mínimo porcentaje de la nota, pero con una asignatura así, toda ayuda es poca... Y no dejo de perder el tiempo...

Pero a partir de hoy, me levantaré de la cama, dejaré el ordenador apartado a un lado, y me aprenderé casi de memoria el artículo en cuestión.

Veremos si lo consigo...